EL PUEBLO RECUERDA
El pueblo recuerda, pero cuando se trata de cosas que los de arriba quiere
n que se perpetúen, sin embargo quedan las palabras gravadas en el fragor del sufrimiento, del rencor y la venganza, los falsos positivos a pesar de los malabares del gobierno de Uribe existen, aluden a los jóvenes que se hicieron humo, pero no olvido, ante la mirada atónita del mundo se hacen pasos de prestidigitador y son asesinatos que como muchos cometidos por este estado quedan convertidos en anónimos e insurgentes retratos que nos hablan desde el más allá, clamando por una justicia que no llegara, por arte de magia los olvidadores del régimen la han borrado, procuran que la prensa y la opinión pública no ose mencionarlas y solo queda en los mustios documentos de abyecciones que ha ido sumando Uribe y los paramilitares, pero sin embargo, a pesar del despotismo del régimen sobrevivirán, a pesar de ser hechos tan cotidianos en Colombia, son de aquellas cicatrices que la franja de la muerte no puede borrar.
La historia de los vencidos siempre ha contado las cosas que la de los vencedores no dicen, pero hay hechos que no se pueden omitir, o silenciar, es que donde no llegara el olvido, sin embargo pese a todo, para la injusticia solamente queda un modo de buscar el remedio y este está en hacer justicia.
Pero claro, el plazo lo cobrara con intereses pero será a sus sucesores quienes deberán hacer frente al rechazo popular. El juzgar no es cómodo pero por lo menos no es inútil como el olvido. La historia oficial debe asumir estos crímenes de estado de manera digna, el olvido es un barniz, incluso la propuesta de una imagen espuria, pero bajo el barniz o la figura fraudulenta, la realidad surge. Hasta cuando esta democrática inmoralidad seguirá con sus mentiras, l
os crímenes de estado se deben denunciar y juzgar, solo el ejercicio de La justicia son actitudes que adquieren un valor cuando dejemos a un lado la retorica del olvido y comencemos a exigir las cuentas claras, ignorar esa mímica de generosidad, ese despilfarro de perdones cada que la embarran Uribe y los suyos, ese simulacro de justicia orquestado por los estados Unidos, mientras el pasado sigue allí expectante con sus principios y riesgos, sus frustraciones y laureles, sus almas en pena y sus almas en gloria. Ocurre que el pasado es siempre una morada y no hay olvido capaz de demolerla.
NO OLVIDEMOS LOS CRIMENES DE ESTADO….
n que se perpetúen, sin embargo quedan las palabras gravadas en el fragor del sufrimiento, del rencor y la venganza, los falsos positivos a pesar de los malabares del gobierno de Uribe existen, aluden a los jóvenes que se hicieron humo, pero no olvido, ante la mirada atónita del mundo se hacen pasos de prestidigitador y son asesinatos que como muchos cometidos por este estado quedan convertidos en anónimos e insurgentes retratos que nos hablan desde el más allá, clamando por una justicia que no llegara, por arte de magia los olvidadores del régimen la han borrado, procuran que la prensa y la opinión pública no ose mencionarlas y solo queda en los mustios documentos de abyecciones que ha ido sumando Uribe y los paramilitares, pero sin embargo, a pesar del despotismo del régimen sobrevivirán, a pesar de ser hechos tan cotidianos en Colombia, son de aquellas cicatrices que la franja de la muerte no puede borrar.La historia de los vencidos siempre ha contado las cosas que la de los vencedores no dicen, pero hay hechos que no se pueden omitir, o silenciar, es que donde no llegara el olvido, sin embargo pese a todo, para la injusticia solamente queda un modo de buscar el remedio y este está en hacer justicia.
Pero claro, el plazo lo cobrara con intereses pero será a sus sucesores quienes deberán hacer frente al rechazo popular. El juzgar no es cómodo pero por lo menos no es inútil como el olvido. La historia oficial debe asumir estos crímenes de estado de manera digna, el olvido es un barniz, incluso la propuesta de una imagen espuria, pero bajo el barniz o la figura fraudulenta, la realidad surge. Hasta cuando esta democrática inmoralidad seguirá con sus mentiras, l
os crímenes de estado se deben denunciar y juzgar, solo el ejercicio de La justicia son actitudes que adquieren un valor cuando dejemos a un lado la retorica del olvido y comencemos a exigir las cuentas claras, ignorar esa mímica de generosidad, ese despilfarro de perdones cada que la embarran Uribe y los suyos, ese simulacro de justicia orquestado por los estados Unidos, mientras el pasado sigue allí expectante con sus principios y riesgos, sus frustraciones y laureles, sus almas en pena y sus almas en gloria. Ocurre que el pasado es siempre una morada y no hay olvido capaz de demolerla.NO OLVIDEMOS LOS CRIMENES DE ESTADO….

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